1. Escribir en blog pide que superemos algunas limitaciones en el carácter de cada una/o. Los más jóvenes deben vencer también las tentaciones de simulación, acompañantes de la mensajería y el chateo, de las ficciones en redes sociales de intercomunicaciones. Los consejos de fondo se salen de al personalismo cuando leemos los consejos de Paul Johnson a los columnistas (comentado en el Estratega ). Rilke roza el misticismo cuando también brevemente construye sus Cartas a un joven poeta .

2. A medio plazo, páginas adelante, el problema es mantener y desarrollar el discurso con cierta coherencia, orientación, apunte o sugerencia. Estas y otras virtudes se le atribuyen a los autores, aunque cada una/o no se considere más que enlazador, lector, aficionado a la cita (en otro blog hablo de autores polifónicos).
Una relativa construcción nos la aportan las etiquetas, las categorías, los posts-resumen, las estadísticas de los
textos más vistos o leídos, de los comentarios. Nos buscamos indicadores de discurso y de público por con esa vocación nacen los textos. Sin embargo cada texto en nuestras redes, tienen un alma distinta. Su columna vertebral se parece más a una interfaz, porque al fin y al cabo vivimos en la web. Una de las antiguas guías para webs.

3. No sé si es una etapa inicial o un vicio frecuente de los blogs, pero los blogs tienen relaciones estrechas con la actualidad. La noticia y la tecnología siempre nos van a superar y dispersar (y más con los agregadores y los canales RSS, el eco-posting, el encadenamiento a la secuencia de lo comentan o dicen los más antiguos, autorizados, etc. ¿Se come la actualidad lo interesante? esa fue una de las enfermedades del peor periodismo; no aprendimos si la repetimos otra vez. A veces será la gana, casi necesidad de actualizar, quizá un mal entendido afán de impacto, de supuestos lectores. El blog es redacción, enlazado urgente, pero puede morir por una falsa vitalidad.

4. La cuestión editorial del blog no es, principalmente, asunto de diseño, de actualidad, ni de corrección. Pero sugeriré cuidar las formas. Me siguen gustando el manual del español urgente de Fundéu, de la Agencia Efe. El libro de estilo de El País quizá está algo más obsoleto. Tampoco se ha actualizado mucho el viejo pdf con el estilo editorial para la BBC. Para las cuestiones gramaticales básicas podemos jugar algo aquí. Y la página del diccionario de las Reales Académias, el panhispánico de dudas
el DRAE 2.0 de David Carrero, que comenté hace unos días.

Joao Paulo Meneses autor de un libro de estilo para la radio portuguesa TSF, se comprometió hace unos meses con los lectores de su blog (Blogouve-se) en una carta técnico-ética sobre sus disposiciones, el tratamiento que da a los contenidos y a los comentarios, los compromisos que reconoce y a los que somete su actividad bloguera. Es clara la proximidad entre ambos manuales de estilo. Pero con sus gravámenes periodísticos, representa un avance para la publicación colaborativa o la gestión de un mismo blog personal o en grupo.

5. Nada hay escrito, mucho está dicho, pero lo importante está por descubrir y experimentar. A título de sugerencia: ¿cómo se diversifican los temas en un blogs? ¿Cómo, por qué, durante cuánto tiempo se especializa un blog en determinado tema? ¿Cómo se agrupan o coordinan los asuntos o los temas de un blog durante una temporada?

Parecidas preguntas se pueden dirigir a comunidades o planetas de blogs u otras formas de redes sociales.

La próxima semana nos ocuparemos de cuestiones estructurales, de arquitectura, o incluso de cierto urbanismo entre blogs.