Leyendo a Vanesa Barrero, en el Deakiallí de 18dic06, vuelvo a buscar razones de porqué los arquitectos de información no son profesionales tan reconocidos como en los Estates UU. ¿Porque allí los portales y las corporates webs son mucho más grandes?
La cuestión no es sólo el tamaño, que en toda geografía hay algunos ejemplos. Es más difícil asentarse si todos quieren trabajar para los mayores, que al final son las mismas macrocorporaciones.
En el norte de las amércicas además hay fuerte competencia entre diseñadores de interacción y arquitectos de información, con mutua batalla de desprestigio.
Parte del problema del reconocimiento radica en que desde los planteamientos iniciales del diseño web, se separaron como campos y sobre ellos se lanzaron informáticos y desarrolladores por una parte y documentalistas por otra (simplificando).

El diagrama de Garret (pdf 2000) lo he comentado desde distintos puntos de vista En el blog de esta asignatura de hace dos años y en varios post en Comunisfera.
Como bien traduce Dani elTorres Burriel en su blog, Peter Morville (Semantic Studios) ve que la especialización hace más largo y bastante más caro el diseño y la gestión web. Y eso no le interesa ni a las grandes, ni aunque les sobrara el dinero.
La propuesta de la y los articulistas sobre la cuestión es reconocer más lo que hacen cada día los arquitectos de la información, reduciendo el plio campo de funciones que los téoricos ven para la disciplina AI/IA y, además, llamando a estas tareas como las denominan en sus comunidades, listas y redes profesionales. Aún coincidiendo con que es mejor no tratar a los colegas de la interacción como enemigos. También de acuerdo en que hay un núcleo transversal y común en esos diagramas elementales que acostumbra Peter Morville.

Pero hay que dar una estructura de conceptos, denominación propia y de origen para alcanzar el reconocimiento profesional. Quizá no debamos destacar la disciplinariedad de la infoarquitectura. A lo mejor, hoy son disciplinas sólo las que se pueden vender a empresas o dan contratos rápidos, costeables y completos. Quizá interaccionistas, infoarquitectos y otros sólo sean áreas de la disciplina. Obligados a entenderse para servir al nivel de clientes y de problemas que las empresas plantean más allá de Madrid o del D.F., donde están todos los demás clientes posibles de la arquitectura de la información, que aunque tienen menos dinero para pagar, son la gran mayoría.


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